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ESCU¿Y la educación para cuándo?

Por: Eduardo Lara Peniche

La sociedad mexicana atraviesa con una grave crisis que muchos ciudadanos no perciben; a cuatro años del gobierno de la 4T, y después de casi dos años de pandemia, el Sistema Educativo Nacional no logra mejorar el nivel académico de niños y jóvenes; las habilidades básicas y conocimientos de nuestros niños y adolescentes los ubican como analfabetas funcionales; es decir, nuestros estudiantes presentan limitaciones para poder desempeñarse con eficiencia en cualquier actividad social y económica, pues su capacidad de lectura, escritura y aritmética son mínimas.

Los modelos educativos impuestos en los diferentes períodos presidenciales en México, a través de los años han demostrado que el interés de quienes detentan el poder no incluye una re-estructuración educativa que permita elevar el nivel académico de la población y por lo contrario, Planes y Programas Educativos cada administración federal se transforman para asegurar al sistema económico mundial que la población mexicana quede en el nivel de analfabetismo funcional, de esa forma, México cumple con las disposiciones dictadas por el Banco Mundial (BM) a través de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Las transformación educativa en México, ordenada por la OCDE, inició con la reforma al Programa de Educación Preescolar en 2004 (PEP), primer modelo educativo mexicano con el enfoque de competencias, en 2006, el modelo de competencias se aplicó en el Plan y Programas de estudio de educación secundaria, para completar el proceso de degradación educativa en México, en 2009 se modificaron los Planes y Programas de educación primaria y media superior (bachillerato), a partir de esas reformas, el Sistema Educativo Nacional aplica el concepto de Calidad Educativa por el cual el Nivel Académico de nuestros niños y jóvenes ha quedado reducido al nivel de analfabetismo funcional.

En el año 2008, en el estado de Quintana Roo, los docentes alzaron la voz para tratar de frenar esta transformación educativa, que a todas luces, tiene como objetivo central mantener la ignorancia social, ya que los planes y programas eliminaron contenidos culturales, asignaturas como civismo en primaria y secundaria, filosofía en bachillerato fueron retiradas y el aprendizaje de lengua nacional, aritmética, álgebra y geometría fueron reducidos a la capacidad básica de comunicación y habilidades tecnológicas con el uso de la calculadora, situación que provocó la indignación del magisterio, misma que los gobiernos, federal y estatal, manipularon para desprestigiar a los docentes y obedeciendo a la OCDE, los Diputados Federales reformaron la Ley del ISSSTE para eliminar las prestaciones laborales de los trabajadores de la educación.

Para el año 2013 el sector educativo mexicano sufrió un nuevo ataque, los Diputados del Congreso de la Unión aprobaron la Ley General del Servicio Profesional Docente por la cual se buscaba despedir, sin liquidación, a los docentes que no acreditarán una serie de exámenes que no incluían contenidos técnico pedagógicos, y si, por lo contrario, estaban basado en disposiciones administrativas y laborales. El repudio a la mal llamada reforma educativa y la imposición de la Ley del Servicio Profesional Docente provocó protestas en toda la república, las manifestaciones del magisterio con bloqueos a la entrada de los centros de “evaluación” fueron la constante, así como la presentación de recursos legales para frenar el ilegal despido masivo de maestros, hasta que, en 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador canceló el despido de los maestros por medio de un examen.

El logro de los maestros al lograr que se cancelara el despido masivo mediante la aplicación de un examen no es poca cosa, sin embargo, las condiciones del Sistema Educativo Nacional siguen igual, el nivel académico de nuestros alumnos cada día es más bajo y la improvisación de la reforma educativa de la 4T dejó en claro que los mexicanos seguiremos esperado que el gobierno federal cumpla con su obligación constitucional de desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, basadas en el conocimiento científico, luchar contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

Mientras tanto, Diputados y Senadores seguirán discutiendo una reforma electoral en la cual buscan mantener sus privilegios y no es tan urgente como una verdadera reforma educativa que permita superar el nivel educativo de analfabetas funcionales condición que garantiza mano de obra barata a las grandes corporaciones internacionales, en sociedad con la OCDE.

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